La preocupación por el repunte de la siniestralidad laboral se ha producido tras conocerse el último accidente mortal registrado en la empresa Plástico Alai de Irún. Tal y como detalla EFE, un operario ha fallecido cuando movía unos sacos de plástico y se le ha caído encima una carga de 700 kilos.

Los sindicatos han exigido que se investigue lo sucedido y han insistido en que el repunte de la siniestralidad laboral es consecuencia directa de la precarización de las condiciones laborales. Según destacan, en la actualidad se prima el interés económico de las empresas sobre el derecho de protección de la salud.

Este incremento de la siniestralidad laboral viene determinado porque las administraciones públicas no desarrollan políticas preventivas reales, según las organizaciones sindicales, que también han criticado que no se haga un seguimiento del cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales.

A juicio de LAB, los accidentes no son puntuales ni fruto de la casualidad, sino que responden a un modelo, en el que la salud y la vida de los trabajadores está en peligro. LAB considera indispensable la movilización para hacer frente a estos accidentes y a las malas condiciones laborales.

Por último, UGT ha recordado que tienen que ser las empresas las que deben garantizar que los trabajadores desempeñen sus funciones en un entorno laboral saludable, libre de accidentes y de enfermedades profesionales y ha instado a la administración a hacer cumplir la legislación vigente de forma real y no meramente formal.