“La implementación de estricciones en las horas de servicio de los residentes fue una de las transformaciones más significativas en la educación médica y quirúrgica en la historia reciente”, explica la cirujana en referencia a las últimas medidas tomadas por las autoridades sanitarias para “mejorar la seguridad de los pacientes y garantizar la educación y bienestar de los médicos”.

  1. En 2003, el Accreditation Council for Graduate Medical Education (Acgme) de los Estados Unidos limitó las prácticas a 80 horas semanales para residentes de cualquier especialidad.
  2. En 2015, este mismo organismo prohibió a los residentes de primer año trabajar más de 16 horas consecutivas.
  3. En 2011, el National Steering Committee on Resident Duty Hours (RDH), de Canadá consideró que las guardias de 24 horas violaban la Carta de Derechos y representaban un peligro para la salud de los residentes.

A pesar de estas modificaciones legales, “las opiniones siguen divididas y muchos traumatólogos sugieren que los cambios no solo no han logrado los resultados deseados, sino que, además, están teniendo consecuencias no deseadas”, advierte Ahmed basándose en una revisión sistemática de 135 artículos académicos la revisión temática de más de 200 artículos de crítica subjetiva sobre el tema.

Aunque algunos textos defendían que restringir las horas de prácticas garantizaba un mayor descanso para el estudiante y, por tanto, una mejor atención para el paciente, en general, la autora encontró un mayor número de potenciales consecuencias no deseadas:

  1. Menor continuidad en la atención al paciente.
  2. Pérdida de oportunidades de que el residente presencie complicaciones quirúrgicas.
  3. Pérdida de oportunidades para que el residente observe el curso natural de la recuperación del paciente.
  4. Más probabilidades de que la información entre clínicos se pierda o no se transmita correctamente.
  5. Mayor carga de trabajo para los residentes de alto nivel, con un riesgo de burnout potencial para este grupo.

“Una parte intrínseca a la profesión es la capacidad de los cirujanos para soportar largos períodos de trabajo sin descanso, la naturaleza de emergencia de la atención quirúrgica y la necesidad de controlar al paciente antes y después de la intervención, opina Ahmed, Además, argumenta, “los residentes pueden llegar a sentirse motivados por este tipo de trabajo”.

Al margen de la investigación principal del trabajo, la cirujana observó que muchos artículos hacían referencia a otros factores determinantes, como el uso de las instalaciones de simulación, la creación de una cultura de equipo o necesidad de abordar la fatiga de los residentes sin estigmatizarlos.