Esta normativa busca implantar medidas que protejan a los trabajadores frente a todo tipo de efectos adversos para la salud y provocados por la exposición a campos electromagnéticos. Según informa la Organización Médica Colegial (OMC) en el boletín Europa al día, los estados de la Unión Europea deberán transponer la directiva a su sistema legal nacional antes del 1 de julio de este año.

La directiva europea de exposición a campos electromagnéticos establece límites a partir de consideraciones biofísicas y biológicas con el fin de proteger a los trabajadores de los efectos adversos para la salud y sensoriales. Además, fija niveles de actuación para identificar cuándo deben tomarse las medidas de protección o prevención correspondientes.

Asimismo, se contemplan obligaciones para los empresarios. En los casos en los que se superen los límites máximos de exposición a campos electromagnéticos, los empresarios deberán iniciar medidas de prevención de forma inmediata. Deben garantizar que los riesgos derivados de la exposición a campos electromagnéticos se eliminen o reduzcan al mínimo.

Si el empresario detectase riesgos para la salud de sus empleados, deberá acometer un plan de actuación con medidas de protección y prevención, además de diseñar medidas específicas destinadas a aquellos empleados con un riesgo especial de exposición. Por otro lado, la directiva exige la vigilancia de la salud para diagnosticar cuanto antes cualquier efecto nocivo para la salud.

De detectarse una exposición excesiva, los empresarios deberán organizar exámenes médicos adecuados o vigilancia individual de la salud de conformidad con la normativa y la práctica nacionales.