Los neurocirujanos deberían someterse a más pruebas de evaluación de sus capacidades a partir de los 65 años de edad para garantizar la seguridad de los pacientes. Es lo que piensan la mayoría de los especialistas en este campo, según un estudio de investigadores estadounidenses que se ha publicado en la revista Mayo Clinic Proceedings.

Según Mayo Clinic, este trabajo es el primer sondeo que se realiza sobre la actitud de los neurocirujanos respecto a dejar de ejercer y a someterse a exámenes hacia el final de su carrera profesional. La encuesta se envió a 4.899 neurocirujanos, de los cuales respondieron 1.449; el 65% de los participantes tenía 50 años de edad o más.

Del total de neurocirujanos encuestados, el 66% estaba a favor de no establecer un límite de edad para ejercer la profesión. Aun así, la mitad de los participantes se mostró a favor de que los especialistas se sometan a más exámenes de evaluación de sus capacidades a partir de los 65 años; esos exámenes deberían incluir una valoración cognitiva o una revisión de sus casos, además del examen normalizado para mantener la certificación;

Para el 59% de los neurocirujanos encuestados, el examen para mantener la certificación debe incluir una revisión del registro personal de casos y de los resultados de los pacientes, mientras que el 42% fue favorable a personalizar dicho examen para adaptarse al envejecimiento del neurocirujano. Un fenómeno, este último, que preocupa en Estados Unidos, donde más de un tercio de los neurocirujanos tiene más de 55 años, como recuerda Kerry Olsen en el editorial que acompaña al artículo.

“Decidir cuándo suspender la práctica quirúrgica puede tornarse una decisión extremadamente difícil”, apunta el especialista de Mayo Clinic, que ya no opera. 

“Es importante enfocarse en la seguridad del paciente y en evaluar la capacidad del neurocirujano con el transcurso del tiempo. En el futuro, la capacitación con un simulador quirúrgico y la examinación del médico serán vitales para continuar evaluando la competencia técnica y cognitiva de un cirujano”, señala, por su parte, Fredric Meyer, director ejecutivo del Consejo de Neurocirugía Americano.

Ese cargo constituye un posible conflicto de intereses, según han informado los autores de este estudio sobre la actitud de los neurocirujanos ante el envejecimiento y sus capacidades para el ejercicio de la profesión a cierta edad, que se financió gracias al Programa para Becarios Visitantes del Consejo Americano de Especialidades Médicas.