La enfermedad mental afecta más a la mujer trabajadora que al hombre. Esta es una de las conclusiones expuestas en el estudio Desigualdades en salud mental en la población trabajadora de España, basado en los datos de la Encuesta Nacional de Salud, y del que se hace eco la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) en una nota de prensa.

Tal y como refleja este estudio, la prevalencia de enfermedades mentales entre las mujeres trabajadoras es 6 puntos mayor que entre los hombres trabajadores. El 19,9% de las mujeres trabajadoras de España manifiestan síntomas depresivos, ansiedad, problemas sociales e hipocondrías derivados, principalmente, del estrés del trabajo, señala la UOC.

Uno de los factores de riesgo en la enfermedad mental de la mujer trabajadora, señala la universidad, es el bienestar en el trabajo. Así, un 34,4% de las mujeres que se sienten menos satisfechas profesionalmente padece alguna enfermedad mental. Entre las que están más satisfechas la prevalencia baja hasta el 17%.

No obstante, los trastornos del ánimo están más presentes en las mujeres sin que haya una explicación clara, asegura Adrián Montesano, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. Entre la población mayor de 15 años, el 19,8% de las mujeres presentan problemas de ansiedad y depresión, mientras que este porcentaje se reduce al 10% en el caso de los hombres.

La brecha laboral, la situación de desigualdad en el mercado laboral y la falta de políticas de conciliación provocan que la mujer siga llevándose la peor parte de la incorporación al mercado laboral, indica la universidad. A las responsabilidades familiares se suman nuevas responsabilidades laborales, indica Montesano.

Esta doble carga, laboral y personal, implica una mayor carga mental, asegura Gina Aran, profesora del máster universitario de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la UOC. “La mayoría de las mujeres tienen 2 trabajos: el laboral y el familiar y eso genera una fuerte carga mental que se ha comprobado que tiene incidencia en la salud”.

En opinión de estos expertos, las empresas deben hacer lo posible por garantizar la conciliación. Esto supondría, según indica la UOC, más productividad, mejor clima laboral, más reducción del absentismo y la rotación, mejor imagen de la empresa y más atracción de talento. Aran concluye que, en general, “un trabajador feliz puede rendir el doble que uno desmotivado”.