La sentencia del juzgado canario ampara a un bombero de Las Palmas que padece una invalidez permanente como consecuencia de una infección por la bacteria Coxiella burneti. Dicha bacteria, señala EFE, le causó una endocarditis aguda que obligó a sustituirle la válvula aórtica por una prótesis y que le provocó necrosis en las piernas, lo cual condujo a la amputación de ambas extremidades por debajo de las rodillas.

Las infecciones del personal son enfermedades profesionales

Según la Seguridad Social, su invalidez era consecuencia de una enfermedad común, por lo tanto, se negó a concederle los beneficios establecidos en la ley para las enfermedades profesionales. Sin embargo, el Juzgado ha constatado que el decreto que regula las enfermedades profesionales reconoce como tales las infecciones que sufran las personas que se ocupan de la prevención, la asistencia médica y actividades en las que hay un probado riesgo de infección, así como el personal de auxilio y el de orden público.

El Juzgado recuerda que la bacteria que causa la fiebre Q aparece recogida en la legislación que regula la protección de los trabajadores contra los riesgos derivados de la exposición a agentes biológicos en el trabajo. El juez considera que “el bombero no es personal sanitario ni auxiliar, pero sí realiza funciones de orden público”.

“La labor de los bomberos puede incluirse en el orden público sin forzar el concepto, máxime cuando la práctica nos indica que la labor policial, médica y de los bomberos coincide en muchas ocasiones en accidentes graves tales como los de tráfico, desalojos o inundaciones”, asegura el juez Ramón Jesús Toubes.

En opinión del sindicato Comisiones Obreras, “esta sentencia constituye un precedente a nivel nacional que debería servir de estímulo para que el Ayuntamiento de Las Palmas tome medidas para evitar que otros bomberos sufran enfermedades por este motivo”. Tal y como ha destacado, “los bomberos realizan actuaciones en aguas sucias en inundaciones, o fuegos residuales en vertederos, entre otras”.