La AEGC recuerda que el año pasado falleció un motorista de la Agrupación de Tráfico en Madrid prestando servicio al sufrir un presíncope. El agente cumplía con la orden dada por sus mandos intermedios, pero se denunció la situación y se modificó el protocolo de servicio y se elaboró un protocolo de riesgos laborales por altas temperaturas debido a las consecuencias en la salud de los agentes.

“Partiendo de la base de que esta situación le puede suceder a cualquier guardia civil, queremos destacar lo especial del servicio que prestan en aras de la seguridad y la protección de los residentes y trabajadores de las dependencias de la Dirección General de la Guardia Civil, ahora bien, recíprocamente se debe velar también por la salud de los agentes”, ha afirmado la AEGC.

Desde la AEGC insisten en la necesidad de contar con un protocolo de prevención de riesgos laborales por altas temperaturas para garantizar que los agentes de la Guardia Civil prestan sus servicios en las mejores condiciones de seguridad y salud laboral.

Por otro lado, la AEGC subraya que a las altas temperaturas hay que sumar que los agentes de la Guardia Civil realizan su jornada laboral con periodos cortos e intercalados de descanso. Durante el servicio, se encuentran de pie con el chaleco antibalas, el arma larga reglamentaria y con un traje de autoprotección que supone una carga de varios kilos, lo cual implica, según la AEGC, una penosidad mayor a la hora de prestar su servicio.

Pese a que la demanda de un protocolo de riesgos laborales por altas temperaturas se ha hecho en repetidas ocasiones, la AEGC asegura que han obtenido “la callada por respuesta” o en el peor de los casos “se estudiará” lo cual en la Guardia Civil significa, en la mayoría de las ocasiones, “el aplazamiento sine die de la resolución”, afirma la AEGC.