En la investigación han participado 3 universidades y 4 centros hospitalarios que han analizado cómo influyen los factores psicológicos en el grado de cronificación y discapacidad de las personas que sufren lumbalgia. Tal y como señalan, la lumbalgia o dolor lumbar afecta a más del 70% de la población.

Julio Doménech, profesor de la Universidad CEU Herrera de Valencia y coordinador del estudio, ha apuntado que “en el 85% de los casos no se puede encontrar una causa precisa del dolor lumbar y tampoco se halla una relación entre la tendencia a la cronicidad de la lumbalgia y alteraciones estructurales de la columna específicas”.

El hecho de que no exista esta correlación ha llevado a los investigadores a pensar que existen otros factores, los psicosociales, los que provocan que el dolor lumbar agudo pase a ser crónico. Hasta el momento, las investigaciones llevadas a cabo habían analizado de forma aislada cada uno de estos factores, de ahí que los resultados resultaran contradictorios. “Por ello era necesario realizar este estudio, más amplio y entre la población española”, ha señalado Doménech.

El estudio explica que existen dos formas de actuar ante el dolor: la catastrofización y la kinesofobia. “La catastrofización engloba la incapacidad del paciente para dejar de pensar en el dolor y la magnificación a través de pensamientos exagerados sobre el dolor, como la amenaza y la desesperación del paciente al apreciar que no puede hacer nada para aliviarlo”, ha explicado el coordinador del estudio.

Por otro lado, la kinesiofobia hace referencia al miedo a realizar determinados movimientos que puedan incrementar el dolor que el paciente siente, lo que le lleva a dejar de hacer actividades relacionadas no solo con el trabajo, sino también con el ocio y la vida familiar. Estos resultados avalan, según los investigadores, el uso de la terapia cognitiva y comportamental en el tratamiento de la lumbalgia.