Para llegar a estas conclusiones realizó una investigación en la que aplicó la herramienta del capital emocional. Esta metodología analiza cómo inciden en la productividad las palancas personales y organizativas. La herramienta se empleó con un grupo de profesionales a los que se preguntó por qué a la hora de escoger entre los candidatos no interesa si son felices o no.

Según la psicóloga, “el impacto que en un equipo tiene una persona alegre, vital, feliz y motivada es fantástico, ya que, por lo general, es gente que busca soluciones, creativa y resistente a la frustración. El impacto que estas características tienen sobre la empresa y en la productividad es enorme”.

En opinión de la especialista, la felicidad puede ser un factor esencial para mejorar la productividad. “No hay salario que pueda pagar el sufrimiento de una persona”, ha destacado.  Asimismo, considera que “la mejor inversión de cualquier empresa es la búsqueda de la felicidad de sus trabajadores”.

La psicóloga de la Universidad de Navarra asegura que la seguridad, la baja tasa de absentismo, la eficacia y la eficiencia, además de la productividad, están directamente relacionadas con el nivel de felicidad de los trabajadores. “Cuando en una empresa los empleados trabajan bajo presión, puede que la productividad suba a corto plazo, sin embargo, a medio y largo, es una medida contraproducente, ya que provoca fuga de talentos y un alto índice de absentismo”.