Para llevar a cabo el trabajo, investigadores del United States Army Institute of Surgical Research y el San Antonio Military Medical Center realizaron un estudio retrospectivo en el que incluyeron a todos los militares desplazados a Iraq y Afganistán. Entre octubre de 2001 y agosto de 2013, 1.367 miembros masculinos del Ejército de los Estados Unidos sufrieron una o más lesiones genitourinarias.  

La mayoría de las lesiones genitourinarias incluyeron genitales externos (73,2%); de ellas, el 55,6% afectaron al escroto, el 33% a los testículos, el 31% al pene y el 9,1% a la uretra. Más de un tercio de los militares sufrió al menos una lesión grave. La pérdida de uno o ambos testículos se documentó en 146 hombres.

Las lesiones comórbidas que se dieron junto a las lesiones genitourinarias fueron lesión cerebral traumática (40,2%), fractura pélvica (25%), lesión colorrectal (21,7%) y amputaciones de las extremidades inferiores (28,7).

Basándose en los datos, los autores consideran que un número de militares estadounidenses “sin precedentes” sufrió lesiones genitourinarias durante la operación Libertad en Iraq y la operación Libertad Duradera. “Se necesitan más estudios para describir el impacto a largo plazo”, concluyen.