Del estudio se desprende, según la agencia SINC, que hay claras diferencias de sexo en las enfermedades mentales, y las mujeres que trabajan son las que salen peor paradas en el ranking. En las mujeres influyen más los problemas socieconómicos, mientras que a los hombres les preocupa mucho más su situación laboral.

Casi un 20% de las mujeres que trabajan en España presenta ansiedad, depresión, hipocondría o deterioro social, en contraposición a los varones que solo representan un 13,9% en este tipo de trastornos mentales. El problema mental se agrava si, además, la mujer es autónoma (un 19,2% en hombres frente a un 21% en las mujeres)

En esta investigación se indica que las mujeres que trabajan presentan unos niveles altos de estrés en un 23,7% de las ocasiones, frente a los hombres que tienen un 20,5%. Se mire por donde se mire, las mujeres poseen una satisfacción laboral inferior a la de los trabajadores masculinos (34,3%-30,4%).

En las mujeres que trabajan existe una alta prevalencia de trastornos mentales a medida que se hacen mayores, se han quedado viudas o se han divorciado. Aquellas trabajadoras que solo tienen estudios secundarios cuentan con un 21% de depresión, mientras que las de clases sociales bajes, un 24%.

En los hombres, la depresión está determinada por el entorno laboral. Los autónomos tienen más posibilidades de deprimirse que aquellos con contrato por cuenta ajena y una nómina mensual que ingresar en las economías domésticas. Sus desórdenes mentales están relacionados con el estrés y la insatisfacción laboral.