El estudio, publicado en Mayo Clinic Proceedings, analizó las licencias de médicos de 50 estados y las solicitudes de renovación de 48 estados. Asimismo, recopilaron datos de 5.800 médicos y sus respectivas actitudes en relación a la búsqueda de atención de salud mental. Casi el 40% de los encuestados señaló que dudarían en buscar ayuda profesional debido a los posibles impactos negativos que eso pudiera tener en su licencia médica.

“En algunos estados, los médicos deben responden una serie de preguntas para obtener o renovar su licencia que les impide buscar la ayuda que necesitan para recuperarse del agotamiento y de otros problemas emocionales o de salud mental”, señala Liselotte Dyrbye, investigadora del estudio.

Al evaluar los documentos de licencia, los científicos observaron que un tercio de los estados se acogía a la American Medical Association, a la American Psychiatric Association y a las recomendaciones establecidas por la Federation of State Medical Board polices o tenían que cumplir con la Americans with Disabilities Act de 1990 (Ley de discapacidad de 1990) para tener la licencia. Estos estados solo preguntaban sobre el estado de salud mental actual.

Sin embargo, los otros 2 tercios de estados tenían que contestar a preguntas relacionadas con diagnósticos o tratamientos para la salud mental que hubieran recibido hasta el momento, lo que incluía todo lo relacionado con procedimientos pasados. La encuesta mostró que hasta un 21% de médicos con trastornos mentales, o que pensaran que pudieran tenerlos, serían reacios a buscar ayuda por este motivo.

Los investigadores consideran que modificar las regulaciones de licencias sería un paso importante para reducir las barreras que tienen los médicos con trastornos mentales que buscan ayuda. Los costes económicos serían mínimos, pero en muchos casos implicaría la modificación de las medidas legislativas implantadas en los distintos estados.