Según informa la agencia Reuters, los registros de salud electrónicos recopilan información que está más orientada a la gestión sanitaria que a la atención del paciente, lo cual los hace menos útiles y puede ser frustrante para los médicos, ha explicado Ann O’Malley del Mathematica Policy Research de Washington.

“Los registros de salud electrónicos permiten a los médicos acceder a su contenido desde su casa, lo que supone que extiendan su jornada laboral más allá de la consulta”, ha señalado Tait D. Shanafelt, autor principal del estudio. “Las investigaciones sugieren que los médicos pasan más de 10 horas a la semana interactuando con los registros de salud electrónicos cuando salen de la consulta”, ha añadido.

La investigación de la Mayo Clinic se llevó a cabo a partir de una encuesta realizada en el año 2014 y a la que se invitó a 36.000 médicos de las diferentes especialidades. De los 6.880 médicos que participaron, un 80% reconoció que usaba los registros de salud electrónicos y otras herramientas digitales similares. Los médicos que utilizaban los registros de salud electrónicos estaban un 33% menos satisfechos debido al largo tiempo que tenían que dedicar a tareas burocráticas. Además, presentaban un riesgo un 29% más alto de sufrir el síndrome de burnout si se comparaba con otros médicos.

Por el contrario, Ted E. Palen, doctor del Colorado Permanent Medical Group de Denver, ha apuntado que “los registros de salud electrónicos no tienen por qué desencadenar el síndrome de burnout”. “Esta herramienta puede hacernos más productivos ya que estamos asistiendo a más de un paciente al mismo tiempo”, ha concluido.