De acuerdo con el citado centro, el organismo internacional elevó hace poco el formol de la categoría 2 (sospecha de que puede provocar cáncer) a la categoría 1 (puede provocar cáncer). Este cambio de calificación obligó a extremar las precauciones para evitar el contacto excesivo con este agente químico, necesario para fijar y conservar los tejidos.

En esa línea, el Hospital Álvaro Cunqueiro ha implantado un sistema gracias al que se están sustituyendo las muestras tradicionales por muestras envasadas al vacío, en las que se introduce el formol con posterioridad, reduciendo la exposición de los profesionales sanitarios a este compuesto tóxico.

Por un lado, se instalaron 2 máquinas de envasado al vacío en el área quirúrgica del centro hospitalario que sellan las bolsas en las que se introducen las muestras de tejido obtenidas en quirófano. Desde allí, las muestras envasadas al vacío se envían al Servicio de Anatomía Patológica.

“El envasado retarda la degradación de los tejidos y permite su remisión diferida al servicio, además de eliminar casi por completo la exposición al formol de los trabajadores del área quirúrgica”, apunta Joaquín González-Carreró, jefe del servicio patológico, donde hay otra máquina que permite introducir formol en las bolsas y volver a sellarlas al vacío.

Después de un periodo de fijación de unas 24 horas, las muestras envasadas al vacío son manipuladas por facultativos y técnicos de Anatomía Patológica dentro de unas mesas con aspiración constante de gases. De este modo, la exposición al formol por parte de los trabajadores del laboratorio también se minimiza de manera considerable.

“Lamentablemente, el formol hoy es imprescindible, aunque se está investigando activamente en el desarrollo de sustitutos no tóxicos”, explica González-Carreró, según el cual el sistema del hospital vigués “facilita la obtención del tejido apropiado para el biobanco, disminuye el consumo de formol en el proceso y reduce también el volumen de los residuos para eliminar”.