La entrevista de donación genera estrés en los profesionales de coordinación de trasplantes.

Los profesionales de coordinación de trasplantes experimentan distintas emociones a lo largo del proceso de donación. La intensidad y complejidad de este aspecto hacen necesarias priorizar estrategias de salud psíquica. Así lo concluye un estudio de la Escuela Andaluza de Salud Pública y los hospitales universitarios Virgen Macarena y Virgen de las Nieves de Sevilla y Granada respectivamente. La revista Nefrología ha avanzado sus resultados.

Tal y como explican los autores, en 1979 se aprobó la Ley de Trasplantes. Una década más tarde se puso en marcha la Organización Nacional de Trasplantes. Desde entonces, España es uno de los países con mayor índice de donación y trasplante de órganos del mundo. “El compromiso, experiencia y preparación de equipos de coordinación de trasplantes -destacan- son claves para garantizar el funcionamiento clínico y organizativo, la relación y comunicación con la sociedad y las altas tasas de donación”.

Ese trabajo tiene un impacto físico, psíquico y emocional en los equipos de coordinación de trasplantes, según los investigadores. A pesar de ello, no hay apenas estudios disponibles sobre este ámbito de la donación. El estudio tenía como objetivo conocer las experiencias de los profesionales, así como explorar sus vivencias emocionales, necesidades y demandas en torno a la entrevista de donación.

Ansiedad y tristeza

El trabajo se basa en entrevistas realizadas a 22 miembros de equipos de coordinación de trasplantes del Sistema Andaluz de Salud. Estas reflejan que los profesionales tienen una visión polarizada de su trabajo, del que destacan tanto su satisfacción y compromiso como sus dificultades y exigencias. En ese sentido, reconocen que hay factores de estrés que tienen impacto en su estilo de vida, su identidad profesional o su salud.

La entrevista de donación es el momento de mayor estrés del proceso. “Muchas veces me quedo en blanco y es la familia la que me dirige a mí”, reconocía una de las médicas entrevistadas. “Son momentos de tensión, incertidumbre, ansiedad, inquietud, a veces dudas. Esperar las reacciones de las familias y cómo se tomarán nuestras intervenciones me genera nerviosismo, a veces algo de temor”, apuntaba otro médico, sobre el momento previo a dicha entrevista.

“Con el tiempo me siento más tranquilo, pero han tenido que pasar muchos años y aún termina afectándome emocionalmente. Siento tristeza, sobre todo antes de la entrevista”, comentaba otro facultativo.

“Sacar las emociones es poner de manifiesto nuestra vulnerabilidad y fragilidad… Y nosotros somos los que apretamos los dientes. Y luego ¿quién cuida de nosotros?”, señalaba otro de los entrevistados, cuya respuesta emocional está condicionada por la experiencia en la coordinación de trasplantes, la respuesta familiar y la autoevaluación profesional. Por lo general, demandan formación y capacitación para la gestión emocional, así como apoyo psicológico.

De acuerdo con los autores, los resultados evidencian la necesidad de priorizar una línea estratégica de salud emocional y psíquica para las personas encargadas de la coordinación de trasplantes. Para ejecutarla, sería necesario implantar planes de evaluación y cuidados emocionales orientados a mejorar la capacitación de los profesionales para gestionar de forma óptima sus emociones ante situaciones de estrés.