Para llevar a cabo la investigación, los autores del estudio analizaron los datos contenidos en el Helsinki Businessmen Study sobre los hábitos de 3.000 hombres blancos nacidos entre 1919 y 1934. 1.500 de los participantes proporcionaron los datos relativos a su salud, las horas de trabajo y de sueño en 1974, cuando tenían una edad media de 40 años. En el año 2000, cuando la mayoría de ellos tenía entre 60 y 70 años, completaron una encuesta sobre su calidad de vida.

Principales consecuencias

Los investigadores detectaron que, durante los años de trabajo, cerca de la mitad de los participantes en el estudio trabajaba menos de 50 horas a la semana, mientras que 352 dedicaban más de 50 horas semanales a trabajar. Una proporción similar de hombres dormían al menos 47 horas semanales.

Los resultados de la investigación mostraron que trabajar más de 50 horas a la semana y dormir menos de 47 produce un deterioro en la funcionalidad, la vitalidad y la salud en general de los trabajadores. Por el contrario, aquellos trabajadores que no dedicaban más de 50 horas al trabajo y que dormían más de 47 horas gozaban de unas mejores condiciones de salud al alcanzar la tercera edad.

Tal y como señalan los autores del estudio, reducir las horas de sueño incrementa el estrés y la tensión, 2 aspectos esenciales para medir la calidad de vida de una persona. “Los trabajadores que no dedican las horas necesarias a dormir experimentan cambios físicos, emocionales y cognitivos, además de una disminución en la función inmune”, ha detallado a Reuters el doctor Marco Tulio de Mello de la Universidad Federal de Minas Gerais de Brasil.