Los resultados de dicho estudio muestran que un 25% del personal sanitario que trabajaba en las UCIN experimentaba el síndrome burn out. Especialmente, los que trabajaban en hospitales grandes con más ocupación de pacientes y en los que se utilizaban registros electrónicos de salud. De hecho, “es importante reconocer que los cambios adoptados en estos registros podrían provocar agotamiento” explica Daniel Tawfik, investigador del estudio.

Los investigadores observaron que los profesionales sanitarios no experimentaban más desgaste físico y emocional por cuidar de los pacientes, pero el agotamiento sí estaba vinculado con tener un mayor número de pacientes nuevos y tasas más altas de ingresos. Esta asociación fue más evidente en enfermeros que en médicos, según explican los autores del estudio en un comunicado de la Universidad de Standford.

Aumentar el tiempo de atención

Tawfik explica que la carga de trabajo que tienen las enfermeras podría estar subestimado. Para evitar el desgaste, deberían aumentar el tiempo que cada profesional sanitario tiene asignado a atender a nuevos pacientes. “Ello implicaría reconocer que el tiempo de atención a un nuevo paciente, orientar a su familia y explicar los tratamientos es una tarea intensa y difícil”, subraya Tawfik.

Según explican los investigadores, el burn out de los profesionales sanitarios redunda en una mayor intranquilidad de las familias y en una sensación de falta de empatía hacia ellas. Por este motivo, el centro WellMd de la Universidad de Stanford, que trata de motivar a sus profesionales, ha optado por crear estrategias que mejoren el bienestar de las personas que trabajan en las UCIN y de aquellos que tienen ingresados a sus familiares.