Tal como publica el Acta Otorrinolaringológica Española, el objetivo de este trabajo es “conocer el impacto y demostrar el impacto que el aparato tiene en la vida laboral de las personas implantadas”. Para ello, el equipo, dirigido por Marta Martínez-López, sometió a los voluntarios a un cuestionario de carácter retrospectivo.

El 94,23% de los pacientes -todos ellos con una media de edad de 48 años y diagnóstico de hipoacusia neurosensorial profunda bilateral tratada con un IC- se declaró “actualmente satisfecho con su trabajo”. El 93,05% afirmó, además, sentirse más motivado para desempeñar su labor.

Según la encuesta, el 79,31% de los sujetos se sintió más competente tras la cirugía y activación del dispositivo, mientras el 67,23% llegó, incluso, a mejorar sus relaciones interpersonales en el ámbito laboral tras la implantación.

Por todo ello, Martínez-López y su equipo concluyeron que el IC era, en todo caso, beneficioso. Así mismo, añaden, “el desarrollo de herramientas para evaluar el grado de satisfacción laboral de los pacientes tratados con un IC es de gran interés”.