“Una jornada laboral larga incide de forma negativa en la salud mental y física del individuo puesto que este no dispone del tiempo necesario para dedicarse a sí mismo y a su cuidado”, añade el investigador.

Atendiendo al género, el investigador asegura que la jornada ideal en el caso de las mujeres no debe exceder las 34 horas por semana; mientras que en el caso de los hombres es de 47 horas a la semana. Para desarrollar este estudio, los autores se sirvieron de los datos recogidos en la encuesta Household, Income and Labour Dynamics in Australia (HILDA), realizada entre más de 8.000 australianos.

La investigación concluye que Australia necesita promover medidas y programas más amplios para cambiar las condiciones de trabajo y lograr disipar la creencia generalizada de que las personas tienen que trabajar más horas para ser más productivos.