Científicos de la Clínica Mayo, en Rochester, han llevado a cabo una revisión sistemática de 1.099 referencias científicas -6 metaanálisis y 52 estudios observacionales- para evaluar la modalidad y frecuencia óptimas de vigilancia tras una reparación endovascular de aneurisma (EVAR) en pacientes adultos con aneurisma aórtico abdominal (AAA). Según explica el texto, publicado en el Journal of Vascular Surgery, los científicos evaluaron:

  1. Mortalidad.
  2. Endofugas.
  3. Rotura tardía.
  4. Complicaciones renales.
  5. Isquemia de la extremidad.
  6. Mortalidad relacionada con el aneurisma.

Tras analizar estos resultados, Feras Zaiem y su equipo concluyeron que existía una alta tasa de complicaciones, especialmente durante el primer año tras la EVAR. Observaron así mismo, que las resonancias magnéticas eran más eficaces que las angiografías por tomografía computarizada y las ecografías con contraste a la hora de detectar endofugas. La menor precisión diagnóstica correspondió, según los datos, a la ecografía Doppler.

Aunque no se compararon entre sí los diferentes intervalos de vigilancia, la mayoría de los estudios evidenciaron importantes tasas de detección de problemas durante los meses 1, 6, 12, 24, 36, 48 y 60, tras la EVAR. “La evidencia disponible sugiere una alta tasa de complicaciones, sobre todo en el primer año, lo que justifica la vigilancia”, concluyen. Esta será más eficaz si se usan pruebas combinadas.