Grete Moth y Linda Huibers, principales autoras de la propuesta, tienen como objetivo “describir las razones específicas de los encuentros telefónicos (RFE), evaluar la pertinencia de las llamadas a deshoras y analizar la corrección de los diagnósticos aplicados”, tal como recoge Oxford Journals.

El equipo ha realizado un estudio transversal de un año de duración basándose en un total de 7.810 llamadas de consulta, con las que pretenden conocer mejor el tipo de clasificación de pacientes según las prioridades de atención que están llevando a cabo los médicos de familia daneses. 

Todos los contactos telefónicos que correspondían a peticiones de asesoramiento, cita o ingreso hospitalario fueron sometidos de forma voluntaria a una serie de cuestionarios sobre sus motivaciones y estado de salud. Al menos 2 tercios de las llamadas por consulta fueron consideradas como no graves; sin embargo, el 52,3 % de demandas (incluyendo también citas e ingresos) si eran potencialmente severas.

Las investigadoras pudieron elaborar así un listado de las 20 razones más frecuentes de llamada telefónica. Teniendo en cuenta los 3 criterios -asesoramiento, cita e ingreso- la referencia más habitual era hacia la fiebre elevada. 

Si se tienen en cuenta exclusivamente las consultas, el 75,9% de pacientes hablaba de mordeduras o picaduras de insecto; mientras que la disnea era la causa más común, el 79,1%, pedían una cita en persona, mientras el dolor de pecho tenía una prevalencia del 29,4%. 

El estudio ha concluido que, tanto las motivaciones de los enfermos como la atención ofrecida por los médicos de familia, parece ser “adecuada”. Sin embargo, aconsejan realizar “futuras investigaciones sobre los factores relacionados con la difícil tarea del triaje telefónico”, un método de diagnóstico que adquirirá “cada vez más relevancia para la formación postdoctoral”.