La esperanza de vida no para de ampliarse gracias a la adquisición de hábitos saludables.  “Aunque estamos mejorando la medicina y los tratamientos, el verdadero margen de mejora está en la concienciación”, sugiere  Joaquín de Haro. Según el invitado a los Desayunos Informativos de MedLab Media Group, uno de los colectivos más adecuados para llevar a cabo esta labor es el de Atención Primaria. Sin embargo, para el angiólogo es uno de los más saturados.

“Los médicos de AP son la puerta de entrada. Tienen una carga asistencial tan grande y tan urgente que no pueden dedicarse a incentivar la prevención”. “El estilo de vida tiene una incidencia directa sobre la salud”, asegura. Sin embargo, en las patologías vasculares también entran en juego los componentes hormonales y la base biológica.

Esa naturaleza es la que eleva el ratio de incidencia de problemas a nivel venoso entre las mujeres. “Posiblemente la relación sea de 3 mujeres por cada hombre, aunque hay estudios que sitúan la incidencia en 8 a 1”. “Más del 50% de los casos de insuficiencia venosa en mujeres debuta en el embarazo, porque la tormenta hormonal de ese periodo actúa como desencadenante”.

“El límite de la enfermedad es muy fino”

El imaginario colectivo ha relacionado las enfermedades vasculares con la mujer, no tanto su incidencia como por el matiz estético que muchas conllevan. Sin embargo, “los hombres miran cada vez más por su aspecto y es habitual que un varón acuda a consulta para tratar unas varices que le afean las piernas”. La enfermedad se describe como una alteración de la salud, pero “el límite a nivel físico y psicológico es muy fino”, reflexiona de Haro. “Un trastorno puramente estético en un paciente puede llegar a conllevar un trastorno en el bienestar de otro”.

Esta dualidad es uno de los actuales objetos de debate entre la comunidad medico científica; tanto es así que el 64.º Congreso de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), celebrado el pasado mes de junio, acogió la presentación del documento de consenso sobre lipedema. “Es una generación anómala de tejido subcutáneo graso con unas consecuencias básicamente estéticas”, resume de Haro; sin embargo, “a los cirujanos nos interesa porque ayuda en el diagnóstico diferencial para edemas de otro tipo”.