La inmunoterapia oral es de las pocas alternativas terapéuticas existentes para los pacientes que tienen esta afección. Sin embargo, el tratamiento oral implica una tasa alta de reacciones adversas locales o sistémicas que, en ocasiones, pueden resultar graves. Ante la ausencia de otras vías, los investigadores están investigando nuevas formas de administrar la inmunoterapia de frutos secos.

Según indican los expertos, la piel tiene poca vascularización en sus capas más superficiales y cuenta con abundantes células dendríticas presentadores de antígenos naturales a las células del sistema inmunológico. Por este motivo, la inmunoterapia epicutánea, a través de parches o de administración cutánea del alimento, podría ser eficaz, como ya han demostrado otros estudios realizados en alérgicos a la leche o a los cacahuetes.

La inmunoterapia epicutánea se probará en 20 pacientes alérgicos a la avellana, tanto niños mayores de 3 años como adultos, durante 6 meses a través de parches diarios que contengan extracto de avellana o placebo. Dichos parches serán colocados en la espalda para valorar si aumenta la dosis umbral tolerada de avellana al inicio y final del tratamiento.

El estudio valorará los posibles cambios inmunológicos y la propia seguridad del parche. A través de dicha investigación se pretende que los sujetos alérgicos a la avellana toleren una mayor cantidad de este fruto seco y de que disminuya la posibilidad de reacciones adversas graves que puedan producirse por una ingestión accidental pues, según señala SaludMadrid, la avellana se utiliza con frecuencia en la bollería y pastelería, especialmente.