Anker Stubberud, autor principal del estudio e investigador de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), ha realizado 5 ensayos prospectivos aleatorizados sobre los datos de 137 pacientes pediátricos de migraña, sometidos a sesiones de relajación muscular o control del estrés.

Tras el ensayo, la biorretroalimentación resultó ser capaz de recudir la frecuencia de la migraña con una diferencia media de -1,97 puntos, la duración del ataque (-3,94p) y la intensidad de la cefalea (-1,77p) en comparación con el grupo de control. El 45% de los juicios de polarización fue considerado de bajo riesgo.

Si bien el biofeedback “no supone una ventaja significativa sobre el tratamiento activo, sí ha demostrado su efecto preventivo en combinación con otros tratamientos del comportamiento”, asegura Stubberud en la revista especializada Pediatrics. Aun así, “a luz de las limitaciones, se necesita más investigación para aumentar la confianza en nuestras estimaciones”, advierte.

De ser correctas, el biofeedback podría ahorrar a cada estado unos 1.222 euros por paciente cada año sólo en Europa, según cifras de la NTNU. La universidad cuantifica la población mundial que sufre migrañas en un 10% sobre el total.