El texto muestra que toda inversión en la mejora del paciente psoriásico repercute en retorno, siempre y cuando el abordaje de la patología sea el adecuado. Para lograr este contexto idóneo, los autores han propuesto 22 líneas de mejora; “3 a nivel diagnóstico, 2 para PsO leve, 9 para moderada y otras 8 para grave que favorecerían una planificación óptima de los recursos”, especifican sus autores en una nota de prensa.

“De cara al diagnóstico, se habla en concreto de intensificar la consultoría entre Atención Primaria y Dermatología, mediante el empleo de la teledermatología, y dar información específica al paciente en el momento de su diagnóstico sobre asociaciones, webs o guías para implicarlo en el conocimiento de su propia patología”, resume sobre el método la experta, Marta García Bustinduy.

Por otro lado, “se establece un nuevo concepto de intervención terapéutica precoz, es decir, el paso de tratamientos tópicos a sistémicos desde Atención Primaria, lo que contribuye a un mejor y más rápido control de la enfermedad”, continúa explicando la doctora.

Todas estas directrices, “se centran fundamentalmente en la mejora de la educación sanitaria, para obtener una mayor adherencia al tratamiento”, asegura, aunque también se aborda, “el reforzamiento del papel de la enfermería y psicología en los diferentes niveles asistenciales y el seguimiento de los hábitos del paciente, lo que redundaría en una reducción del estrés”, asevera.

Dar voz a 1.053 pacientes

Para llegar a estas conclusiones, los autores han tenido en cuenta las opiniones y vivencias de 1.053 pacientes españoles de psoriasis, cuyas afectaciones se reflejan en diferentes ámbitos, tales como “el emocional, el del ocio, la sexualidad y las relaciones sociales, así como en el entorno familiar”, ejemplifican.

La PsO no solo deteriora la salud física, sino que afecta a la dimensión emocional y social”, insisten. Tanto es así que, “un 59,9% de los pacientes ve afectada su vida sexual, un 34% de ellos acude menos al gimnasio, la playa o la piscina, un 58,6% se siente más ansioso y un 45,9% más deprimido”, ilustran los datos.

“Es fundamental dar evidencia científica al impacto que sufrimos a causa de la psoriasis y artritis”, coincide la delegada de Acción Psoriasis, Fátima Rodríguez. “Los resultados de la encuesta demuestran de forma palpable lo que muchos pacientes padecemos día a día, y es que, en muchos casos, la enfermedad perjudica nuestra trayectoria profesional, nuestra capacidad de relación social e incluso nuestro tiempo de ocio”, denuncia.  

“Entre todos, profesionales sanitarios, gestores, economistas y pacientes podemos hacer propuestas interesantes de futuro, eficientes y sostenibles”, sugiere Rodríguez. Entre las asociaciones implicadas en la propuesta se encuentra también la Sección Canaria de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), con la colaboración del grupo Novartis, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias y varios centros sanitarios de la comunidad.