Los investigadores afirman que consumir a largo plazo anticonceptivos hormonales no incrementa el riesgo de padecer esta enfermedad, e, incluso, parece ser que protege sobre ciertos tipos de cánceres. El equipo, liderado por Lisa Iversen, de la Universidad de Aberdeen, recopiló datos de 46.022 mujeres, usuarias y no usuarias de la píldora.

En una primera etapa, los ginecólogos aportaban datos sobre la salud de las mujeres a los investigadores, pero luego los consiguieron de un registro de casos de Escocia e Inglaterra. Hasta 2012 se estuvieron recibiendo datos, lo que convierte a este estudio en el más largo realizado hasta entonces sobre el riesgo de tener cáncer por consumir anticonceptivos.

Los datos recopilados indican que 30 años después de tomar anticonceptivos orales, las mujeres tenían menos riesgo de padecer cáncer de intestino grueso y de ovarios, y de sufrir tumores en la mucosa del útero. Durante el tiempo en que las mujeres tomaban anticonceptivos, aumentaba el riesgo de tener cáncer de cérvix, pero disminuía a los 5 años de dejar de usarla.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, Organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), inició una evaluación en 2012 en la que llegó a las mismas conclusiones.

La mezcla de estrógenos y gestágenos en la píldora “protege del cáncer de ovarios, de endometrio y, posiblemente, del cáncer de intestino grueso, pero eleva ligeramente el riesgo de cáncer de mama y de cuello uterino mientras se toma”, puntualiza el estudio.