Reagan Weaterhill y Teresa Franklin, autores del estudio, sugieren que la progesterona y los estrógenos que el cuerpo femenino produce antes de comenzar el periodo, ayudarían a controlar la necesidad de coger un cigarrillo.

El estudio, publicado en la revista Biology of Sex Differences, ha realizado seguimientos de los flujos hormonales típicos de la vida fértil a través del registro de mutaciones endocrinas en 38 voluntarias.

Las mujeres, con edades comprendidas entre los 21 y los 51 años, se sometieron a una serie de resonancias magnéticas para que el equipo pudiese estudiar las áreas específicas del cerebro implicadas en el proceso de control de estímulos y mecanismos de recompensa.

Las voluntarias fueron repartidas en dos grupos dependiendo de la etapa del ciclo menstrual en que se encontrasen. Aquellas que estaban a punto de comenzar con su regla presentaron niveles mayores de progesterona y fueron más capaces de resistirse a los impulsos de consumo.

La Asociación Italiana de Ginecología y Obstetricia Hospitalaria (AOGOI) se ha mostrado contraria a esta premisa. “La experiencia clínica demuestra que, en la fase lútea, algunas mujeres acentúan la búsqueda de placeres de forma voluntaria, por ejemplo, el consumo de dulces, alcohol o la búsqueda de relaciones sexuales”.

Así lo ha expresado el presidente de la AOGOI, Sandro Viglino en declaraciones al medio italiano Corriere della Sera. “Es difícil correlacionar la dependencia y el eventual abandono del hábito de fumar con ciclos hormonales. Es una paradoja que la fisiología hormonal sugiera lo contrario”.