El omeprazol aumenta el riesgo cardiovascular y la mortalidad de los pacientes en hemodiálisis. Así lo ha demostrado un estudio de investigadores del Hospital Universitario de Valdecilla de Santander, el Hospital del Mar de Barcelona, el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y Fresenius Medical Care. Los resultados se han publicado en la revista Kidney Internacional Reports.

Según ha explicado la Sociedad Española de Nefrología (SEN), a la que pertenecen los autores del trabajo, se ha incluido una muestra de 2.242 pacientes tratados en 40 centros españoles de hemodiálisis. De ellos, el 79,2% (1.776) tomaba inhibidores de la bomba de protones (IBP), más conocidos como omeprazol.

Tras comparar un grupo que tomaba omeprazol con otro que no lo tomaba, se asoció el fármaco con hipomagnesemia (trastorno electrolítico en el que se presenta un nivel bajo de magnesio en la sangre). Además, se identificó el uso de omeprazol como predictor de mortalidad cardiovascular y mortalidad por cualquier causa. De igual modo, el riesgo de mortalidad fue más alto entre los usuarios de IBP.

De acuerdo con el estudio, el uso a largo plazo de omeprazol en pacientes en hemodiálisis “a menudo no está justificado”. En ese sentido, los investigadores concluyen que “el equilibrio entre posibles efectos negativos y positivos debe ser considerado antes de la exposición a largo plazo a IBP de estos pacientes”. También apuestan por monitorizar el tratamiento con omeprazol de forma regular y prescribirlo solo “cuando esté indicado”.

Uso acrítico

Los IBP son, según la SEN, uno de los fármacos más prescritos en la actualidad. “Su uso acrítico para tratar síntomas que no son causados por una enfermedad subyacente relacionada con el ácido es un problema generalizado”, señala la sociedad, que recuerda que estudios previos no centrados en personas en hemodiálisis ya habían sugerido una prescripción inadecuada en un 50-80% de los pacientes mayores de 65 años.

Así, se había asociado el uso de IBP con complicaciones como la deficiencia de vitamina B12, trastornos neurológicos, riesgo de fractura, deficiencias de absorción de magnesio y neumonía. Además, se había demostrado un incremento de los riesgos de enfermedades cardiovasculares y de la mortalidad por esta causa.

También se ha relacionado la exposición a IBP con mayor riesgo de sufrir enfermedad renal crónica y con la propia progresión de esta patología. De hecho, tanto los problemas cardiovasculares como el uso de IBP son muy comunes en pacientes en hemodiálisis y las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en esta población. Estos resultados apuntan a la necesidad de educar sobre el abuso de estos medicamentos.