El síndrome posvacacional no suele durar más de 3 semanas.

El síndrome posvacacional, si se prolonga más de un mes, puede dar lugar a estrés e incluso depresión. Así lo asegura la doctora en Psicología Paloma Alonso-Stuyck, según la cual lo más habitual es que el trastorno no dure más de 3 semanas. En caso contrario, sería conveniente recurrir a un psicólogo, de acuerdo con la profesora de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC Barcelona).

En un comunicado, la experta explica que el síndrome posvacacional es el trastorno que se produce ante la incorporación al trabajo de manera brusca tras un periodo largo de vacaciones. Los síntomas principales que pueden alertar de su presencia son:

  1. Falta de energía.
  2. Cansancio.
  3. Alteraciones del sueño.
  4. Dificultad en la concentración y toma de decisiones.
  5. Tristeza.
  6. Ansiedad.
  7. Apatía.
  8. Falta de motivación.

Por lo general, el síndrome posvacacional dura entre 2-3 días y 2-3 semanas. Sin embargo, en algunos casos pueden alargarse más de un mes, sobre todo si hay circunstancias añadidas que generen malestar o estrés. “Si sucede esto, sería necesario acudir a un psicólogo”, aconseja Alonso-Stuyck. En su opinión, atajar el síndrome desde un principio evita que pueda derivar en un problema grave.

Por qué aparece el síndrome posvacacional

Aunque no existen perfiles más vulnerables al síndrome posvacacional, se ha comprobado que hay factores que pueden favorecerlo. Sobre todo, estilos de vida poco saludables respecto a dieta, actividad física, ocio o sueño. Asimismo, contribuyen a sufrir síndrome posvacacional otros elementos como:

  1. Actitud negativa.
  2. Falta de ilusión ante el desarrollo profesional.
  3. Poco empeño en cultivar relaciones laborales.
  4. Poner el foco de la satisfacción exclusivamente en las vacaciones.

Cómo prevenir el trastorno

Para prevenir este síndrome, y de esta forma hacer más llevadera la vuelta al trabajo, la profesora recomienda intentar llevar a cabo un retorno progresivo al horario laboral. En ese sentido, aconseja volver de las vacaciones unos días antes de incorporarse al puesto laboral para hacer más fácil la adaptación. Asimismo, recomienda planificar la puesta al día de las tareas acumuladas y gestionar con realismo el tiempo.

También es importante diseñar un proyecto de desarrollo que dé sentido a las distintas áreas de la vida. Es decir, personal, laboral, familiar y social. Igualmente, puede ayudar aprender a relativizar la importancia de lo que emprendemos. Siempre, dice la doctora en Psicología, hay que normalizar lo que a uno le ocurre y no obsesionarse. “Después habría que abordar el posible insomnio y la desgana para recuperar las fuerzas y procurar mejorar la actitud en el trabajo con metas asequibles”, concluye.