El país anglosajón ha sido el más resuelto a la hora de solventar la escasez de profesionales, ya que propone “rescatar” a los médicos británicos que estén trabajando en el extranjero, la mayoría en Australia, Nueva Zelanda y Dubái, así como “retener” a los que hagan sus prácticas en ese nivel asistencial.

Según el informe que 11 diputados de distintas ideologías presentaron en el parlamento, el 38% de los médicos de familia del país se jubilarán en los próximos 5 años dejando un vacío aún mayor. La solución, dicen, está en las Universidades.

El equipo sugiere que las Facultades fomenten la formación en AP hasta conseguir que la mitad de los alumnos de medicina se especialicen en este sector. Para ello, pretenden aumentar la inversión entre un 4 y un 5,4% más a cada año que pase durante los próximos 5 años.

Los diputados aseguran en su informe que esta inversión inicial de aproximadamente 580 millones de libras, supondría a la larga un ahorro de 477 millones en concepto de gastos por llamadas a ambulancias o ingreso hospitalario, especialmente entre la tercera edad.

Además, han cuestionado la necesidad de mantener las consultas abiertas a lo largo de toda la semana. Proponen cerrar los sábados por la mañana, facilitar los procesos de petición de cita online e incorporar las consultas por videoconferencia.

En el caso de Uruguay, la llamada de atención también se ha centrado en las universidades y los jóvenes residentes en hospitales, puesto que numerosos departamentos de AP apenas llegaron a alcanzar su cupo mínimo de estudiantes en los últimos años.

Mientras, especialidades como Cirugía, Radiología y Diagnóstico por Imagen siguen despertando interés entre los futuros médicos por ser las mejor remuneradas del país.

Jacqueline Ponzo, presidenta de la Sociedad Uruguaya de Medicina Familiar y Comunitaria, confía en que la situación cambie y pueda recuperarse así la medicina “centrada en la persona, que aborda al ser humano desde una perspectiva biopsicosocial y no fragmentándolo”, reclama.

“La medicina familiar y comunitaria se consolidó como especialidad en respuesta a la disgregación que generó el avance de la tecnología”, ha explicado Ponzo al periódico digital La Diaria. “Para que un sistema de salud sea óptimo, por lo menos el 50% de los especialistas tiene que ser de AP y el otro 50% resolver las necesidades de interconsulta”, añade.

Para esta profesora universitaria, gran parte de los problemas de salud “requieren la proximidad de la Medicina Familiar, que realice un diagnóstico integrado en la vida cotidiana, y no que a partir de un simple síntoma el paciente acabe en un tomógrafo”.