La alergia a la hierba, concretamente a su polen, afecta a unos 400 millones de personas en todo el mundo, según estiman los expertos. Hasta ahora no existía una vacuna que tratara el problema de raíz, tan solo los síntomas, tal y como sucede en otras enfermedades alérgicas que cursan con secreción nasal, tos y problemas respiratorios. Para remediar este problema, un grupo de investigadores pertenecientes a Biomay AG y de MedUni Vienna (Institute of Pathophysiology and Allergy Research de Viena) ha evaluado una vacuna.

Los investigadores han probado la primera vacuna sintética, llamada BM32, en 180 pacientes de 11 centros europeos. La inmunoterapia con BM32 se basa en una innovadora tecnología de péptidos transportadores recombinantes, que requiere muchas menos inyecciones y tiene menos efectos secundarios que otras inmunoterapias para pacientes alérgicos, informan los autores.

La tecnología fue desarrollada por Christian Doppler del Laboratory for Allergy Research de MedUni Vienna, bajo la dirección de Rudolf Valenta, en colaboración con la empresa vienesa Biomay AG. Esta compañía se especializa en descubrir y desarrollar terapias innovadoras para la alergia. MedUni Vienna ha vendido la patente de producción a Biomay AG.

Las investigaciones sobre la eficacia de BM32 han demostrado que la vacuna también podría ser un tratamiento efectivo para la hepatitis B y proporcionar alivio a los pacientes asmáticos. Los investigadores creen que este tipo de tratamiento basado en péptidos transportadores recombinantes, podría aplicarse también en los casos de alergias a los ácaros del polvo o a los gatos.

En el año 2019, los científicos comenzarán un estudio sobre la vacuna contra la alergia a la hierba en fase III y un estudio de vacunación infantil simultáneo que cumpla con todas las pautas aplicables para aprobar la vacuna de manera general a partir del año 2021, informan los investigadores. El estudio que demuestra su seguridad y eficacia ha sido publicado en la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology.