La anemia ferropénica afecta al 40% de las mujeres embarazadas, el 15% de los adolescentes y la mitad de los ancianos hospitalizados. Así lo ha asegurado Ana Villegas, presidenta del Grupo Español de Eritropatología (GEE) de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), que ha elaborado un manual para para manejar el déficit de hierro en diferentes situaciones clínicas.

De acuerdo con la especialista, la anemia ferropénica se da en el 20% de las mujeres en edad fértil, el 10% de los niños lactantes y preescolares y el 5% de los ancianos, una tasa que puede alcanzar el 20% en el caso de los mayores de 85 años. En el mundo se calcula que más de 2.000 millones de personas padecen anemia ferropénica, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Es un auténtico problema de salud pública”, ha señalado la especialista, que ha explicado que en este contexto se ha disparado el empleo de hierro intravenoso en la práctica clínica “hasta límites excesivos”. Esto ha provocado una sobrecarga de hierro en algunos casos, así como reacciones de sensibilidad. “Es importante que su administración se lleve a cabo bajo supervisión especializada”, ha recalcado la experta, cuyo grupo ha publicado el Manejo del déficit de hierro en distintas situaciones clínicas. Papel del hierro intravenoso con la colaboración de Vifor Pharma.

“Es una obra sencilla, práctica y precisa, que analiza el abordaje del déficit de hierro y de la anemia ferropénica, y que va dirigido a todos aquellos profesionales sanitarios que participan en dicho abordaje”, ha explicado Villegas, quien ha recordado que la anemia ferropénica es un reto clínico en todos los niveles asistenciales.

En el caso de las mujeres embarazadas, la anemia ferropénica “supone un riesgo tanto para la mujer como para el feto”, de acuerdo con Ángel F. Remacha, hematólogo del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y director del manual. En ese sentido, ha apuntado que, según estimaciones de países con rentas bajas o medias, la anemia ferropénica “sería la causa del 12% de los recién nacidos de bajo peso, del 19% de los prematuros y del 18% de la mortalidad perinatal”.

En España, se viene observando un aumento de casos de anemia grave en las últimas etapas del embarazo, como consecuencia de la inmigración, probablemente. En esos casos, ha dicho el experto, el hierro intravenoso “es una buena alternativa a la transfusión a partir del segundo trimestre del embarazo”. Dicho tratamiento se indica también en pacientes con anemia ferropénica refractaria o intolerante.

“En ambos casos, hay una serie de patologías que se deben diagnosticar y tratar, generalmente relacionadas con malabsorción”, ha apuntado el hematólogo, que ha citado la celiaquía, la infección por H. Pylori o la anemia perniciosa entre dichas enfermedades.

El control del tratamiento con hierro intravenoso “dependerá de la causa de la anemia ferropénica”, de acuerdo con Remacha, que ha recordado que “no es lo mismo una anemia del perioperatorio que la debida a la enfermedad inflamatoria intestinal”. En general, “a las 4-8 semanas de iniciarse este tratamiento debería reevaluarse la situación clínica del paciente”. En el caso de anemias crónicas, “hay que establecer una pauta de mantenimiento que evite recaídas”.

Testigos de Jehová

La negativa de los testigos de Jehová a recibir transfusiones hace necesario tener en cuenta consideraciones especiales a la hora de abordar la anemia ferropénica severa en estos pacientes, tal y como ha explicado la jefa del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, Montserrat López Rubio, que se ha encargado de cocoordinar la edición del manual.

La negativa debe recogerse en la historia clínica y, en el caso de que el paciente sea menor de edad, “es imprescindible recurrir al juez de guardia, quien autorizará o no la transfusión”. A nivel general, “el tratamiento se realizará con preparados de hierro parenteral a los que se pueden asociar agentes estimuladores de la eritropoyesis (EPO), para conseguir una mayor rapidez en la respuesta”, ha comentado la especialista, que ha explicado que, en situaciones críticas, “es crucial implementar todas las medidas siguiendo los principios de los programas PBM (patient blood management)”.

La anemia ferropénica suele darse también con frecuencia en deportistas, sobre todo si son menores o mujeres menstruantes o si practican deportes de alta resistencia o disciplinas con alta incidencia de trastornos alimenticios. “La ferropenia en deportistas disminuye el rendimiento físico, junto con otros efectos característicos, como astenia, caída del cabello o fragilidad de uñas”, ha asegurado la experta, que ha recomendado tratamiento oral en estos casos.