La tasa de uso de tabaco en los pacientes esquizofrénicos en España es del 54,4%. Según señala el editorial, el hábito tabáquico es más pernicioso entre estos enfermos puesto que suele iniciarse unos 5 años antes del comienzo de la enfermedad y consumen un mayor número de cigarrillos al día. Además, los pacientes esquizofrénicos suelen ser más dependientes de la nicotina que la población general.

El elevado consumo de tabaco entre estos pacientes juega un papel importante en las elevadas tasas de comorbilidad somática y mortalidad de este colectivo. Las enfermedades cardiovasculares son las principales contribuyentes al exceso de mortalidad. Recientemente, el tabaco ha sido identificado como un factor predictor de mortalidad natural en la esquizofrenia.

Falta de recursos y prejuicios de los psiquiatras 

La falta de recursos, tanto por parte del sistema de salud como por parte de los pacientes esquizofrénicos; la negligencia y los viejos prejuicios de los psiquiatras; y el estigma médico que sufren estos pacientes son las principales barreras que se interponen en el desarrollo de las políticas específicas de prevención para estos enfermos.

Tal y como señalan en este editorial, solo un tercio de los profesionales sanitarios aconsejaban a sus pacientes con trastorno bipolar dejar de fumar. Pese a que entre la población general si se ha observado una tendencia a la baja de las tasas de tabaquismo, entre los pacientes esquizofrénicos se mantienen.

En los últimos años diferentes estudios han demostrado la eficacia, seguridad y tolerabilidad de los tratamientos farmacológicos disponibles para dejar de fumar en las personas con esquizofrenia. Entre los fármacos mejor valorados se encuentra la veraniclina, un medicamento que según ha confirmado la Agencia Europea del Medicamento no tiene efectos adversos psiquiátricos peligrosos ni en la población general ni en las personas con trastornos mentales.

Los autores del editorial concluyen que el sistema sanitario está en condiciones para modificar este problema de salud pública oculto y así prevenir el inicio o empeoramiento de las enfermedades cardiovasculares, y mejorar la salud general y las expectativas de vida de los pacientes con esquizofrenia.