Según el estudio Atlas de espondiloartritis axial en España 2017: radiografía de la enfermedad, elaborado en colaboración con la Universidad de Sevilla, el Instituto Max Weber, la Sociedad Española de Reumatología (SER) y Novartis, el 25% de los encuestados recibió su diagnóstico antes de los 2 años, el 50% se demoró más de 6 años y el 25% llegó a alcanzar 12 años de dolores, inflamación y rigidez sin diagnóstico.

La edad media de estos pacientes en el momento de sufrir los primeros síntomas -rigidez matutina o dolor inflamatorio en el raquis que interrumpe la segunda mitad del sueño- resultó ser de 24,4 años. La mayoría de ellos no fueron diagnosticados hasta alcanzar una edad media de 32,9 años. La falta de tratamiento en las fases iniciales en la enfermedad desemboca en un agravamiento de la patología.

Todo ello, sumado a su baja prevalencia y al desconocimiento generalizado, acaba por incidir también en los costes. Según el texto, el precio de la espondiloartritis axial es de 659,8 euros por paciente, incluyendo las pruebas y las visitas médicas, aunque el precio puede variar desde los 39 hasta los 3.136 euros. Se trata en definitiva de un “laberinto diagnóstico” que mina la calidad de vida del enfermo.

Errores en la derivación de pacientes

La derivación incorrecta de los pacientes con dolores de espalda inflamatorios es, según denuncia el estudio, “frecuente entre los médicos de Atención Primaria”. De hecho, antes de conseguir un diagnóstico correcto “los enfermos de espondiloartritis axial realizan más visitas a fisioterapeutas y traumatólogos que a los servicios que les corresponden, los de Reumatología”, sentencian los autores.

Los expertos consideran que esta situación pone de manifiesto la relevancia del médico de AP y la importancia de una correcta derivación a la hora de reducir los tiempos de diagnóstico y disminuir así el riesgo de discapacidad de los pacientes. En este sentido, el estudio ha destacado como punto positivo la incorporación de nuevas técnicas y criterios diagnósticos. Ejemplo de ello es la resonancia magnética, capaz de lograr un diagnóstico antes de que se produzcan daños estructurales visibles en una radiografía convencional.