“Recordemos, además, que la hipertensión es factor de riesgo de otras enfermedades cardiovasculares como el infarto y el ictus, por lo que, seguramente, es causante de muchas más defunciones”, subraya Macaya, quien ha querido recalcar que la hipertensión arterial supone una mayor resistencia para el corazón a la hora de ejercer presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre a los órganos del cuerpo.

Por este motivo, el corazón aumenta su masa muscular para hacer frente a ese sobreesfuerzo, lo que puede desembocar en insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardiaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias. La hipertensión también propicia la arterioesclerosis y trombosis (infarto de miocardio o infarto cerebral), motivo por el que es importante mantener la presión arterial sistólica entre 120 y 129 mm Hg, y diastólica entre 80 y 84 mm Hg.

Mejores resultados en ictus e infarto

Aunque las enfermedades isquémicas y las cerebrovasculares fueron las más mortales en 2015, en los últimos 10 años se ha conseguido una importante reducción en los fallecimientos por estas causas. En 2015, fallecieron un 32% menos de personas por infarto y un 18% por accidente cerebrovascular en relación a la última década.

Según indica Macaya, “esto no quiere decir que haya menos personas enfermas, sino que desde 2005 ha habido muchas mejoras en el tratamiento y organización de la atención hospitalaria de estas enfermedades, como el Código Infarto o la generalización de la angioplastia primaria como primera opción terapéutica”.

No obstante, la insuficiencia cardiaca sigue provocando prácticamente los mismos fallecimientos que en 2005 y, además, es la primera causa de ingreso hospitalario en España. Asimismo, “tal y como ya reveló la Sociedad Española de Cardiología (SEC) a través del informe RECALCAR, existe una importante inequidad en el tratamiento de esta enfermedad entre comunidades autónomas. La variabilidad de mortalidad intrahospitalaria de esta enfermedad entre comunidades llega a ser del 80%”, recuerda el presidente de la FEC.

Patología cardiovascular, primera causa de muerte

Aunque en 2015 ha habido un repunte en el número de fallecimientos por todas las causas, analizando la tasa de mortalidad, las enfermedades cardiovasculares mantienen su tendencia la baja de los últimos años. Mientras que en 2005 el 32,76% de las muertes eran producidas por una enfermedad cardiovascular, en 2015 fue del 29,39%. “Aun así, siguen siendo la primera causa de muerte, por delante del cáncer y de las enfermedades respiratorias”, recuerda Macaya.

“Tan solo siguiendo una dieta equilibrada y variada, practicando ejercicio de manera regular (30 minutos 5 días a la semana) y abandonando el hábito tabáquico, podrían reducirse espectacularmente las estadísticas de enfermedad cardiovascular. Si ya se padece la enfermedad, además de adoptar estos buenos hábitos de vida, también hay  que seguir estrictamente el tratamiento prescrito por el especialista”, concluye el Dr. Macaya.