La investigación, publicado en la revista Nature, deja claro que la piel es capaz de recordar desde una inflamación cutánea. Este descubrimiento podría tener implicaciones para tratar y conocer mejor ciertas enfermedades dermatológicas. Elaine Fuchs, capitana del estudio, el recuerdo podría producir una recaída en casos de psoriasis, como efecto adverso.

"Al reforzar la respuesta ante la inflamación, estos recuerdos ayudan a que la piel mantenga su integridad, una característica que es beneficiosa para sanar heridas después de una lesión", dijo Fuchs.

La piel sufre inflamaciones cutáneas por diversos factores: quemaduras solares, cortes, microbios… Además, se enrojece, hincha o causa dolor porque el organismo pone en marcha la reparación de los daños causados. Los especialistas ya saben que el sistema inmunológico recuerda la inflamación para responder de manera más veloz a las infecciones que se repiten en el tiempo.

La piel es el lugar más lógico para investigar, ya que supone una barrera protectora del cuerpo humano y es capaz de afrontar agresiones, tal y como apuntan la agencia EFE. La mayoría de las células alojadas en el epitelio no están estáticas el tiempo suficiente como para crear recuerdos, razón por la que migraban hasta desprenderse.

En contraposición a esto, las células madre que habitan en capas profundas son las responsables de rellenar los espacios de un modo permanente después de que la piel se haya recuperado por completo de una inflamación.

Shruti Naik y Samantha B. Larsen, investigadores del proyecto, se percataron de que las heridas cicatrizaban 2 veces más deprisa en aquellas pieles que ya habían sufrido inflamación cutánea comparadas con las pieles que nunca habían sufrido daños.

"Comprender mejor cómo la inflamación afecta a las células madre y otros componentes de los tejidos revolucionará nuestro entendimiento de muchas enfermedades, como el cáncer, y derivará probablemente en terapias novedosas", concluyó Naik.