Según una encuesta de la Georgia State University, la gran mayoría de médicos de familia no proporcionaría ningún tipo de explicación o lo haría de forma parcial; así mismo, muchos ofrecerían una disculpa limitada y poca o ninguna información sobre la causa de un error médico. Esta comunicación sesgada dificulta el desarrollo de las intervenciones, según los autores.

El estudio, financiado por el National Cancer Institute, se ha basado en las repuestas de 333 médicos de Atención Primaria de los estados de Washington, Georgia y Massachusetts, de los cuales el 71% ejerce su profesión desde hace más de una década. El 55,6% de los encuestados admitió preguntarse a menudo si el nivel de exigencia de la profesión merecía la pena, mientras el 36,7% reconoció haber pensado abandonar la especialidad.

Para comprender la práctica de estos profesionales, Kathleen Mazor autora principal del estudio y su equipo, solicitaron a los médicos la evaluación de 2 casos hipotéticos “difíciles pero realistas”, según los propios autores. El primer ejemplo recogía un retraso en el diagnóstico de cáncer de mama ,y el segundo, un fallo en la coordinación entre servicios que causó un retraso en el diagnóstico de los síntomas de un paciente oncológico.

En el primer caso, el 77% de los encuestados concluyó que sería mejor no ofrecer ningún tipo de explicación al paciente; en el segundo caso, el 58% afirmó que, de verse en esa situación, haría vagas referencias al problema de comunicación que se había producido. En ambos casos, más del 50% de los médicos no ofrecería una disculpa, y solo algunos transmitirían al paciente una vaga expresión de pesar.

Entre los factores que influyen en la comunicación del error médico, Mazor y su equipo han destacado la gravedad de la patología, el grado de responsabilidad del médico, las predicciones en cuanto a si el paciente se plantea o no presentar una demanda judicial como resultado del evento o la percepción de autoeficacia que el galeno tenga de sí mismo.

Tal como publica la revista British Medical Journal Quality and Safety, a nivel organizativo influye la limitación de tiempo para la consulta. Frente a estos resultados, los autores han concluido que “es necesario actualizar las políticas institucionales y ofrecer formación en la comunicación médico paciente”.