“Los resultados de 4 ensayos controlados aleatorizados llevados a cabo en diferentes centros de atención sanitaria a largo plazo, reportaron reducciones en el riesgo del paciente a través de la vacunación antigripal del trabajador sanitario”, resumen los autores del estudio; sin embargo, la metodología de estos trabajos planteaba “serias dudas” sobre la validez de los cálculos, denuncian.

Tal como publica la revista Plos One, los mencionados papers deducían que, vacunando a la plantilla de un hospital podían evitarse entre 200.000 y 650.000 muertes de pacientes por complicaciones adicionales de la gripe. Frente a estos resultados “desproporcionados”, los autores realizaron una cuantificación “más realista”.

Para formular la nueva propuesta, los investigadores han tenido en cuenta variables como los factores de riesgo de los profesionales y el margen de error al detectar la infección en el enfermo. Además, se han basado en pacientes reales y no solamente en estimaciones. Los resultados del nuevo estudio defienden que, para salvar a un solo enfermo, serían necesarios varios miles de vacunaciones.

Por todo ello, los autores se declaran críticos con las políticas de vacunación forzosa que se han promovido tras las evidencias erróneas. “Los datos actuales no son suficientes para justificar la práctica de la vacunación antigripal forzosa del personal sanitario”, concluyen los científicos.

No obstante, señalan, “tampoco refutan la utilidad de otros enfoques como la vacunación voluntaria de los clínicos u otras prácticas como cubrirse con una mascarilla durante el periodo de enfermedad o, simplemente, quedarse en casa”. En definitiva, abogan por mantener el sentido común sin caer en la "exageración”.