La vacuna tetravalente contra 2 cepas oncogénicas del virus del papiloma humano (VPH4) no aumenta el riesgo de desarrollar trastornos autoinmunes, según un estudio del el Hospital General de Kingston y las universidades de McGill, Queen’s y Toronto. Los resultados, publicados el Canadian Medical Association Journal, “deberían tranquilizar a los padres y proveedores de atención médica”, defienden los autores, ya que la VPH4, disponible de 2006, no tiene relación demostrada con el desarrollo de enfermedades debilitantes.

La aparición de informes de casos y reportajes como el del Toronto Star -que posteriormente se retractó de su publicación- han contribuido a “reavivar las preocupaciones de los padres”, lamentan. “Las dudas sobre la seguridad de la VPH4 persisten a pesar de su probada eficacia, incluida la reducción comprobada del riesgo de displasia cervical”, admiten.

En este contexto, los investigadores propusieron un estudio de cohorte retrospectivo basado en 181.000 niñas de entre 12 y 17 años que recibieron la VPH4 entre 2007 y 2013. De todas ellas, 681 fueron diagnosticadas con una enfermedad autoinmune pasadas entre una semana y 2 meses desde la vacunación; sin embargo, según los investigadores, se trata de una tasa de diagnósticos normal entre pacientes femeninas de ese grupo de edad.

El análisis exploratorio individual de trastornos autoinmunes no evidenció riesgos significativos de neuritis óptica, parálisis de Bell, ni enfermedad de Graves. Tampoco se observó un mayor riesgo atendiendo a factores como el historial de trastornos inmunomediados o el tiempo transcurrido desde la vacunación. El VPH es la infección de transmisión sexual más común a nivel mundial, recuerdan sobre una patología que afecta a entre el 50 y el 75% de las personas sexualmente activas.