Las participantes eran mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 34 años. La investigación se desarrolló entre 2000 y 2013, y el seguimiento promedio fue de 6 años. El equipo de investigadores, liderados por el doctor Ojvind Lidegaard, detectó que las mujeres que tomaban anticonceptivos hormonales eran un 23% más propensas a sufrir una depresión. El riesgo de sufrir depresión se incrementaba aún más en las mujeres de 15 a 19 años.

Ante estos resultados, los investigadores consideran que, a la hora de prescribir un tratamiento anticonceptivo, los médicos deberían consultar a sus pacientes si tienen antecedentes de síntomas depresivos y, en ese caso, recomendarles otras opciones no hormonales como los dispositivos intrauterinos (DIU).

El riesgo de sufrir depresión era 3 veces mayor entre las mujeres que utilizaban parches hormonales o anillos vaginales. En relación al uso de la píldora anticonceptiva, los investigadores identificaron que las mujeres que la utilizaban tenían un riesgo un 80% más alto de sufrir una depresión. El riesgo de empezar a tomar un antidepresivo era más alto en el año posterior al uso de anticonceptivos hormonales en comparación con el año anterior.