Los investigadores recopilaron la información de todas las prescripciones de antipsicóticos que se habían realizado entre 2004 y 2010, así como los datos sobre las fracturas de cadera que se habían producido entre 2005 y 2010. Una vez recopilada toda esta información, los responsables del estudio compararon la ratio de fracturas de cadera en mayores de 60 de los que consumían antipsicóticos y de aquellos que no lo hacían.

De una muestra de 906.422 participantes, un 4,4% (39.938) experimentaron una fractura de cadera. La exposición a cualquier antipsicótico (antipsicóticos de primera y segunda generación, antipsicóticos inhibidores de la prolactina y antipsicóticos que elevan la prolactina) se asocia a un mayor riesgo de fractura de cadera, según los resultados del estudio.

La conclusión a la que llega es que el riesgo de fractura de cadera en mayores de 60 se duplica cuando estos consumen fármacos antipsicóticos. Una investigación realizada por el Grupo de Investigación en Salud Mental del Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (Idiap Jordi Gol) confirma estos resultados.     

Según el Idiap, el número de fracturas de cadera en pacientes con tratamientos antipsicóticos es 1,7 veces superior respecto de los pacientes que no toman este tipo de fármacos. Esta investigación se realizó en 55.57 pacientes mayores de 44 años con diagnóstico psiquiátrico. Del total, 11.129 recibían tratamiento antipsicótico, y 44.388 no recibían. Se evaluaron fracturas de cadera y osteoporóticas que ocurrieron entre 2006 y 2014.

Susana González, investigadora del Idiap e investigadora principal del proyecto, ha destacado que los resultados muestran que “se necesitan estrategias preventivas y la colaboración entre niveles asistenciales para reducir el riesgo de fracturas en población con trastornos mentales graves”.