El estudio pone de manifiesto, según destacan sus autores, que el acoso escolar contribuye directamente a la aparición de determinados trastornos mentales como ansiedad, depresión, pensamientos paranoicos y desorganización cognitiva. Sin embargo, estos efectos del acoso escolar pueden disiparse 5 años después.

El objetivo de la investigación ha sido caracterizar la contribución simultánea y longitudinal del acoso escolar a la salud mental en la infancia y la adolescencia. Los participantes fueron seleccionados del Estudio de Desarrollo Temprano de Gemelos, una cohorte poblacional de nacimientos en Inglaterra y Gales correspondientes al periodo de enero de 1994 y diciembre de 1996. La recolección de datos se realizó cuando los participantes tenían entre 11 y 16 años.

En su análisis los investigadores evaluaron síntomas de ansiedad, depresión, hiperactividad e impulsividad, falta de atención, problemas de conducta y experiencias psicóticas. Los 11. 108 gemelos incluidos en la muestra final (5.894 niñas y 5.214 niños) tenían una edad media de 11,3 años en la primera evaluación y 16,3 años en la última evaluación.

Los autores concluyen que existe una evidencia estricta de los efectos del acoso escolar en la salud mental del niño. Los hallazgos también sugieren que la exposición durante la infancia a la intimidación puede verse en parte como un síntoma de vulnerabilidades preexistentes. El hecho de que los efectos del acoso escolar se disipen en el tiempo pone de relieve el potencial de resiliencia en los niños que fueron intimidados.