En el tratamiento de la IC “los fármacos no son suficientes; es fundamental que el enfermo asuma la responsabilidad de incorporar determinados hábitos saludables en su día a día y controlar las posibles descompensaciones de la enfermedad”. El problema surge cuando las habilidades cognitivas y sociales del paciente le llevan a descuidar la dieta, el consumo de alcohol o la vida sedentaria.

Para llegar a estas conclusiones, el IDIAP seleccionó una muestra 318 pacientes con IC diagnosticada en el último año y una media de edad de 77 años. El 58,18% de la muestra vivía en pareja, el 24,84% solo y el 16,98% con más de una persona. Además, el 85,53% tomaba más de 5 fármacos, y el 59,43% manifestaba una no adherencia al tratamiento farmacológico.

El nivel académico del 82,07% de la muestra era de educación primaria o inferior, un 16,35% tenía estudios secundarios y solo un 1,57% había cursado formación universitaria. Para calcular el nivel de alfabetización se utilizó un cuestionario que calcula el índice general, el nivel para las curas, la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud con una puntuación de 0 a 50.

Tras analizar los resultados, el quipo comprobó que “la gran mayoría” se había situado en la franja de conocimiento “problemático” (25-33 puntos), es decir, “con una competencia insuficiente para comprender información sobre salud que se les ofrece en AP”. Por ello, la enfermera, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería Sant Pau (EUI-SP) e investigadora del IDIAP, Rosalía Santesmases, considera “prioritario tener en cuenta el nivel de alfabetización en salud”.

De esta manera, defiende “se podrían adecuar los mensajes, facilitar la comprensión de la información y favorecer la implicación de los pacientes con en el tratamiento de su enfermedad”. En definitiva, según Santesmases, se trata de “empoderar al paciente, y darle las herramientas para que sea capaz de tomar decisiones".