Así lo ha recogido la Israel Society of Pulmonology (ISP) en un estudio encargado ante la “preocupante situación”, tal como la ha calificado el neumólogo Amir Bar-Shai, quien ha visto resurgir las tasas de adicción “a pesar de la sensibilización y campañas educativas”.

Los resultados afirman que el 24% de los fumadores empezaron con el hábito a la edad de 16 años, mientras un 12% comenzó a los 20, un 5% se inició tras haber cumplido los 30 y sólo un 3% lo hizo antes de los 12 años de edad.

Estas cifras contrastan con el hecho de que, mientras el consumo juvenil aumenta, la adicción entre adultos ha decrecido, tanto que sólo el 15% de la población israelí mayor de 18 años es fumadora.

“Existe un grupo muy grande entre los que no consumen, y son los exfumadores, a ellos debemos felicitarles de forma especial”, ha especificado Zvi Fridlander, miembro del ISP.

El estudio demostró que mientras el 71% de los adultos no fumadores afirmaban no haber probado nunca la sustancia, un 16% si lo había hecho. De estos el 12% abandonó el hábito hace más de una década, mientras el 4% dejó de fumar hace sólo un año.

El encargo ha complementado así las nuevas directivas del Ministerio de Educación que entraron en vigor el pasado mes de febrero. La normativa prohíbe fumar en todo el recinto escolar, así como habilitar cualquier tipo de sala para fumadores.

Igualmente, se multará a todo aquel que fume a menos de 10 metros de distancia de la entrada de un centro de enseñanza. Sin embargo, según Fridlander “un control representativo llevado a cabo recientemente ha revelado que estas instrucciones no se están cumpliendo”.

Además, “hay una falsa creencia de que fumar una pipa de agua es menos perjudicial que fumar cigarrillos, cuando en realidad es igual o más perjudicial", recalca Bar-Shai.