Según el estudio, realizado en las distintas farmacias de la provincia de Huelva, el 88,9% de las usuarias que utiliza anticonceptivos orales son las menos informadas, mientras el 6,9% que prefiere el anillo vaginal y el 3,7% que opta por el parche transdérmico, tienen mayor grado de conocimiento.

Tanto ginecólogos como médicos de Atención Primaria son los responsables de prescribir este tipo de tratamientos, pero también de facilitar la información adecuada sobre el mismo. En este caso las recetas provenientes de los servicios de ginecología sumaban un 45% y las de Medicina Familiar, un 37%.

La mayor parte de las usuarias encuestadas, un 64,6%, accedieron al tratamiento como método de anticoncepción, seguidas por el 29,1% que desea utilizar el fármaco como medio de regulación para algún trastorno del ciclo menstrual y un 12,7% que lo necesita como tratamiento del ovario poliquístico.

Los promotores del estudio, que también se preocuparon por la incidencia de efectos secundarios del tratamiento, hallaron que un 46,6% de las usuarias había sentido alguna molestia. El 21,7% declaró haber sufrido cefaleas, el 12,7% percibió un aumento de peso y el 8,5%, tensión mamaria.

En menor medida las pacientes también experimentaron sagrados (6,9%) y naúseas (4,8%). Frente a estas cifras, el Colegio de Farmacéuticos de Huelva ha recalcado “la importancia de llevar a cabo acciones formativas e informativas que promuevan un uso racional de estos medicamentos”.

Con objeto de minimizar estos problemas médicos derivados del mal uso de anticonceptivos hormonales, las farmacias participantes en la encuesta han ofrecido información sanitaria y han repartido dípticos informativos a las casi 200 voluntarias.