El llamado National Rheumatoid and Early Inflammatory Arthritis Audit, señala también que la situación de discapacidad es previsible y evitable en 4 de cada 5 pacientes. Sin embargo, los retrasos en el servicio impiden a los enfermos aprovechar el periodo clave de las primeras semanas o meses tras el inicio de los síntomas.

En muchas enfermedades reumatológicas, esta fase es crucial para definir el tratamiento adecuado, maximizar las posibilidades de recuperación y evitar complicaciones. No obstante, más del 25% de los pacientes deben someterse a esperas de hasta 20 semanas hasta ser atendidos por su especialista o médico de cabecera.

De entre los que llegan a la consulta de Atención Primaria con sospechas de artritis reumatoide o artritis inflamatoria, sólo el 20% son derivados a la especialidad de Reumatología en un periodo inferior a 3 días, tal como recomienda el National Institute for Health and Care Excellence (NICE).

Esto sucede, en parte, porque estos expertos en Medicina de Familia adolecen de una falta de conocimiento sobre los síntomas de las enfermedades reumatológicas e infravaloran la necesidad de una rápida remisión a los especialistas.

Según la auditoría, estos tiempos pueden variar según las diferentes naciones que constituyen Reino Unido. Esta “lotería de códigos postales”, como la llaman, supone por ejemplo que un paciente de Gales tiene menos posibilidades de recibir atención según los estándares del NICE, que uno de Londres.

El principal motivo de esta desatención es, según la British Society for Rheumatology (BSR), las bajas cifras de profesionales dedicados a esta especialidad. Informes adicionales muestran que la cantidad de médicos y enfermeras especialistas en reumatología se encuentra un 20% por debajo de los niveles recomendados por el Royal College of Physicians.

Por todo ello, calculan, más del 33% de los enfermos reumatológicos habrán abandonado su actividad laboral dentro de 2 años desde el diagnóstico; mientras, pasados 10 años, este porcentaje habrá ascendido al 50% de la comunidad que padece este tipo de enfermedades.

Los auditores han estimado que este absentismo laboral supone para el Estado una pérdida de 1,8 mil millones de libras al año, y para los pacientes una mayor probabilidad de sumar a su diagnóstico enfermedades cardiovasculares o depresión.

Las recomendaciones de la HQIP para hacer frente a los cerca 10 millones de británicos afectados -700.000 con artritis reumatoide y 12.000 niños con artritis idiopática juvenil- pasan por concienciar al público general y educar a los médicos generalistas en la sintomatología, entre otras opciones.

“Los médicos comprenden que se necesita velocidad a la hora de diagnosticar y derivar a los pacientes con cáncer, pero muchos no entienden todavía que se necesita la misma urgencia en casos de artritis inflamatoria”, lamenta Jo Ledingham, director de la auditoría clínica, según recoge MedicalNews.

“Espero que este informe sirva como una llamada de atención para todos los implicados”, añade. Con él coincide el presidente de la BSR, Peter Lanyon, quien insta “a todos los servicios sanitarios a reflexionar sobre el informe y decidir cuáles son las implicaciones y acciones requeridas”.