Muchos de los voluntarios, que fueron captados en centros comerciales, lugares de trabajo, hospitales y centros comunitarios “no eran conscientes de su afección o no cumplían con su régimen de medicamentos”, asegura el doctor Grant Pierce, uno de los autores, en una nota de prensa.

“La mayoría de las personas con hipertensión no estaban siendo tratadas, aunque las hubieran diagnosticado”, advierte, lo que se debe, en parte a que estas personas “no comprendían del todo su afección o no comprendían las consecuencias de salud asociadas con la hipertensión”, lamenta el experto.

Aunque entre los resultados de esta enfermedad se encuentre el ataque cardiaco o el accidente cerebrovascular, muchas veces los pacientes no asumen su condición porque “hasta el último momento, el trastorno raras veces provoca síntomas notables”, explica.

Para Grant, “resulta particularmente significativa la cantidad sorprendentemente alta de participantes que exhibían algún tipo de urgencia o emergencia relacionada con la patología”; concretamente un 2% de los pacientes hipertensos tenía un riesgo sanitario muy alto de sufrir complicaciones derivadas de la llamada “asesina silenciosa”.

“Basándonos en estos hallazgos, determinamos que una clínica móvil ofrece una plataforma valiosa para identificar la hipertensión en el público general”, concluye sobre esta propuesta que, además, “aportará un mayor conocimiento sobre la gestión de esta afectación”.