Un nuevo protocolo de manejo de la anemia en enfermedad renal crónica (ERC) acaba de publicarse en la revista Nefrología. Lo han elaborado miembros del Grupo de Anemia de la Sociedad Española de Nefrología, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

Tal y como recoge el texto, este protocolo pretende determinar los estudios que deben solicitarse ante una anemia en un paciente con ERC, conocer el diagnóstico diferencial de la anemia renal, ofrecer información sobre otras anemias carenciales y fijar los criterios para remitir al paciente anémico con ERC a Nefrología u otras especialidades.

De acuerdo con este nuevo protocolo, la anemia asociada a la ERC suele ser normocítica, normocrómica y sin ferropenia. Si no es así, deben barajarse otras causas de anemia, sobre todo la ferropenia. Según los autores el diagnóstico de la anemia de causa renal es de exclusión, lo cual quiere decir que se lleva a él una vez se han descartado otros posibles orígenes de la anemia. Respecto al tratamiento, se especifica que la anemia asociada a ERC se trata con hierro y agentes estimuladores de la eritropoyesis (AEE-EPO).

“Si, una vez corregidas todas las causas de anemia, el paciente persiste anémico, se le remitirá a Nefrología para valorar el tratamiento con AEE-EPO”, apunta el protocolo, donde se establece también remisión al especialista en caso de indicación de ferroterapia intravenosa o si el paciente está tratado con AEE-EPO y presenta una hemoglobina igual o mayor a 13 o igual o inferior 9g/dl, para ajustar la dosis.