"No todos los pacientes con osteoporosis deben tomar suplementos de calcio y vitamina D”, reitera el reumatólogo del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe, Rodrigo Ramos, en una nota de prensa. “Están recomendados en caso de dietas pobres en calcio o en pacientes con déficit de vitamina D, pero no en monoterapia de pacientes con osteoporosis y alto riesgo de fractura”, explica.

“Tampoco están indicados en osteoporosis en cuanto a la prevención de la pérdida de masa ósea”, añade Ramos. Además, advierte, “hay que tener en cuenta que este tipo de suplementos tienen efectos secundarios, entre los más frecuentes la intolerancia gastrointestinal”.

Estreñimiento, flatulencias o distensión abdominal, son solo algunos de los síntomas que, con frecuencia, ocasionan el abandono del tratamiento y sitúan las estimaciones de adherencia en no más del 40 o el 50%. Otro de los motivos que deberían disuadir el mal uso de la suplementación es el incremento del riesgo cardiovascular.

Recientes estudios han sembrado “la dudas sobre la seguridad de estas sustancias”, admite el reumatólogo; por ello “no se recomienda su uso de forma generalizada hasta que pueda aclararse esta controversia”. Por el momento, la ingesta recomendada de calcio es de entre 1.000 y 1.200 miligramos diarios, y entre 600 y 800 UI de vitamina D.

En cualquier caso, “se aconseja que el aporte proceda en su mayor parte de la dieta”. Si no es posible, recomienda, “hay que vigilar que las dosis de los suplementos nunca sean superiores a los 500 mg diarios de calcio y que se administren durante las cenas o almuerzos”. Si el paciente disfruta de niveles óptimos de vitamina D, la suplementación no debería exceder los 800 mg diarios, recuerda.