Una actividad física vigorosa y regular mejora la función pulmonar de los fumadores. Así lo concluye un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en el que han participado investigadores de Italia, Francia, Reino Unido, Alemania, Suiza, Suecia, Noruega, Islandia, Bélgica y Australia, además de España. Los resultados se han publicado en la revista Thorax.

Según recoge la agencia EFE, el trabajo se ha llevado a cabo a partir de la Encuesta de Salud Respiratoria de la Comunidad Europea (ECRHS), en la que colaboran 25 centros de investigación de 11 países europeos bajo la coordinación del Imperial College London. Durante 10 años, los investigadores han hecho un seguimiento de 3.912 personas adultas que contaban con 27-57 años al inicio del estudio.

Mecanismo biológico

Los participantes fueron clasificados en función de la actividad física que realizaban; de esta forma, se consideraron activos aquellos que hacían ejercicio al menos 2 veces por semana durante una hora o más. Se encontró una asociación entre la actividad física y la función pulmonar en las personas fumadoras actuales, lo cual, según los autores, sugiere la existencia de un mecanismo biológico relacionado con la inflamación.

“Este resultado resalta la importancia de la actividad física específicamente entre los fumadores actuales, que son un grupo con mayor riesgo de tener una función pulmonar deficiente”, ha señalado Elaine Fuertes, investigadora de ISGlobal y autora principal del artículo, según la cual “puede ser que la actividad física mejore la resistencia y la fuerza del músculo respiratorio a través de un efecto a corto o medio plazo que requiere un esfuerzo físico sostenido para mantenerlo”.

“Los resultados refuerzan la evidencia epidemiológica que respalda una asociación entre la actividad física y la salud respiratoria”, de acuerdo con la coordinadora del trabajo, Judith Garcia-Aymerich, que es jefa del programa de Enfermedades No Transmisibles y Medio Ambiente de ISGlobal.

El estudio -que forma parte del proyecto ALEC financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea- también concluyó que los participantes que eran activos en el último reconocimiento realizado, ya sea porque siempre habían sido activos o porque se habían transformado durante el seguimiento, tenían una función pulmonar significativamente mayor que aquellos que estaban constantemente inactivos.